Los cálculos biliares son depósitos endurecidos de líquidos alimenticios que se forman dentro de la vesícula y están compuestos, principalmente, por cristales de colesterol o bilirrubina que se almacenan en ese órgano.

La vesícula se encuentra en la zona derecha del abdomen, justo debajo del hígado, y es la encargada de almacenar la bilis, también conocida como fluidos digestivos, los cuales son producidos por el hígado para digerir las grasas que pasan por el intestino delgado.

Cuando se produce una acumulación desequilibrada de colesterol, se almacenan sedimentos dentro de la vesícula y con el tiempo darán lugar a cálculos biliares. Como la vesícula se encuentra del lado derecho del abdomen, será en esa zona donde se irradie el dolor, que incluso puede llegar a la zona de los omóplatos y dejar el malestar en toda la espalda.

¿Cómo saber si tengo cálculos biliares?

Muchas veces, se identifica muy tarde, porque los síntomas no aparecen hasta que la enfermedad está avanzada y porque muchos de estos coinciden con otras afecciones. Pero se podría identificar un problema con la vesícula biliar a través de exámenes de sangre y una ecografía abdominal.

De acuerdo con el sitio web Mayo Clinic, los cálculos biliares pueden no provocar síntomas.

Sin embargo, en caso de que un cálculo biliar se aloje en un conducto y provoque un bloqueo en el paso de la bilis, pueden aparecer alguno de los siguientes síntomas:

  • Dolor repentino en la parte derecha superior del abdomen.
  • Dolor repentino en la parte central del abdomen, justo debajo del esternón.
  • Dolor de espalda justo entre las escápulas.
  • Dolor en el hombro derecho.
  • Náuseas o vómitos.

La existencia de estos cálculos es consecuencia de varias condiciones que es interesante tener en cuenta, como ser sedentario, consumir poca fibra y mucha grasa, mantener en niveles altos el colesterol, provocar bajadas bruscas de peso, la diabetes y los antecedentes familiares de cálculos biliares.