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Mercedes ha lanzado la segunda generación del GLC con mayor capacidad, tecnología híbrida y enchufable (en gasolina o diésel) e imbatibles capacidades todoterreno. Gracias al motor eléctrico acoplado a la transmisión, es capaz de superar cualquier obstáculo con la suavidad y el confort que se esperan de un Mercedes… y sin producir ningún ruido ni humos en plena naturaleza.

GLC 2022: se atreve con el off road

Nacido en 2015, el GLC es -con permiso del mítico Clase G– el SUV todoterreno más popular de Mercedes (al menos el más vendido por la marca en los últimos dos años). El nuevo modelo que se lanza este año (en múltiples versiones mecánicas) es mucho más que un lifting: se trata de un coche ligeramente más grande, híbrido y 4×4 en todas sus variedades, dotado de la última tecnología y con el estilo y la comodidad que se exigen de un verdadero Mercedes.

Igual puede circular por una autopista que adentrarse en un bosque para practicar el off road -incluso con los neumáticos de serie- con idéntica eficacia. Y para que los ecologistas no se echen las manos a la cabeza, esto último lo puede realizar en función cien por cien eléctrica. Propulsado (de momento) por motores de cuatro cilindros de gasolina o diésel, todos son híbridos. Bien mild hybrid con batería de 48 voltios o híbridos enchufables con capacidad para 100 krm de autonomía eléctrica en su motor de 100 kW.

Este motor síncrono va situado axialmente a la salida del cigüeñal del motor y antes de la caja de cambios. Puede aportar potencia adicional al térmico o bien ocuparse el solo de mover el vehículo, empleando hasta cuatro de las nueve marchas de la caja automática. Por eso es capaz de rodar en eléctrico puro por carretera hasta 140 km/h y también de superar obstáculos todoterreno con sus 440 Nm de par. Para ello dispone de una generosa batería de iones de litio (climatizada entre 20 y 40º) situada bajo el maletero ¡de 31,2 kW/h! (equivalente la que llevan algunos utilitarios cien por cien eléctricos). Y puede recargarse en 30 minutos.

Los modos de conducción -seleccionables en la gran pantalla central inclinada de 11,9 pulgadas- incluyen varias opciones, pero los más destacables son el eléctrico puro, el híbrido y el off road. El primero permite circular hasta 100 Km (WLTP) empleando la batería; el segundo alterna los dos propulsores (o los suma, en el modo Sport) con preferencia eléctrica. Y con tal suavidad, que no se sabe qué motor está en activo si no miramos el cuadro. En carretera, pese a su previsible peso, el Mercedes GLC se desplaza rápido con absoluto confort e insonorización para sus ocupantes.

Más grande de lo que parece

Y eso que tiene unas dimensiones notables. Sus 4.716 mm de longitud suponen un aumento de 60 mm respecto a su antecesor aunque su altura sea 4 mm menor. La mayor longitud del vehículo es a causa del aumento de la distancia entre ejes y también de los voladizos delantero y trasero. La anchura del vehículo (1.890 mm), es idéntica a la de su predecesor. Pero a cambio, es mucho más manejable gracias a la dirección en el eje trasero, que varía el ángulo de las ruedas hasta 4,5 grados y reduce en 80 cm el radio de giro. Gracias a ello, el GLC es ágil en carretera de montaña y, sobre todo, en conducción “off road”.

No sabemos el volumen de clientes del Mercedes GLC que lo usan fuera de carretera (probablemente sea bajo), pero la verdad es que ha sido concebido como un todoterreno elegante. Ahora hay muchos SUV que lo parecen, pero que no sirven para circular por el monte. El Mercedes GLC sí está diseñado para ello. Pasar del modo ‘Carretera’ al Off Road es como tocar el panel del coche de James Bond: las dos pantallas digitales se transforman con datos de inclinación, brújula, recorrido de suspensión y muchos más parámetros que soy incapaz de asimilar. Accionando además el modo eléctrico, desconecta el motor térmico y nos adentramos en el campo en absoluto silencio…

La tracción total 4Matic (de serie en todas las versiones) junto a la suspensión Airmatic permiten que el GLC se adapte a todas las irregularidades, suba y baje por trialeras con mínimas sacudidas para sus ocupantes. Un botón permite alzar la carrocería 20 mm extra, hay control de descenso programable y -allí donde pensamos que no va a pasar- la dirección posterior nos hace girar como con un utilitario (hasta 60 km/h las ruedas tuercen en sentido contrario a las delanteras). El motor eléctrico, acoplado al cambio automático, saca el coche de cualquier atolladero con dulzura, sin patinar ruedas, sacudidas ni -por supuesto- ruidos ni humos.

La enorme pantalla digital tiene otra nueva función, denominada “capó transparente”. La cámara frontal muestra en grandes dimensiones por donde pisamos y cómo es el terreno que no vemos en un cambio de rasante, incluso sugiriendo el mejor sitio para pasar. Algo utilísimo en este tipo de conducción. Luego, sobre asfalto, el GLC recupera su carácter rutero y confortable, con innumerables ayudas y sistemas para la conducción semi-autónoma, si lo deseamos, junto al infoentretenimeinto más avanzado.

Gama GLC: mucho peso para los enchufables

La gama comercial se ha desdoblado con los nuevos híbridos enchufables. Por un lado los mild hybrid de 48v, que se ordenan en GLC 200 (204 CV)GLC 300 (258 CV) y GLC 220d (197 CV). Por otro, los nuevos enchufables GLC 330e (313 CV)GLC 400e (381 CV) y GLC 300de (335 CV), que es el que dispone de mayor par con 750 Nm. Los primeros ya están a la venta y los segundos llegarán a los concesionarios a finales de año. La gama crecerá en el futuro con versiones deportivas AMG y con el motor de 6 cilindros híbrido procedente del Clase S. También se espera una variante de carrocería tipo “coupé”, pero no en este año.

Los precios actuales del Mercedes GLC oscilan entre los 58.150 euros y los 61.175 (60.850 el 220 diésel), para las versiones “mild hybrid”. Los nuevos enchufables serán previsiblemente más caros, pero los precios no llegarán hasta dentro de unos meses. Existen cinco niveles de acabado (tres AMG Line), abundantes llantas de 19 y 20 pulgadas, siete tapicerías de diversos materiales, paramentos decorativos y paquetes opcionales para hacer -además- de nuestro GLC un modelo único y personal.

Fuente: Marca