Por Álvaro Villalón, BDM Payment en CoasinLogicalis

Lo que se supone se regularizaría a finales de este año, sucederá en dos años más. Intel, una de las tres empresas que produce semiconductores, confirmó que la escasez se prolongará hasta 2024 debido a la limitada disponibilidad de herramientas clave de fabricación, lo que complica el desarrollo de equipos y dispositivos.

Es un tema crítico ya que en la medida que se sigan digitalizando procesos y las industrias requieran más aplicaciones, servicios y productos digitales, los chips se van convirtiendo en un elemento esencial de la economía tecnológica que nos gobierna.

Hoy, lo que temíamos que tardaría en impactar, ya vive las primeras consecuencias en la industria chilena. Ante la poca disponibilidad de componentes, la habilitación de dispositivos POS se está demorando, causando un retraso en las entregas de estos.

Y frente al aumento de los medios de pago digitales y apertura de los comercios físicos, los desafíos son importantes ya que la demanda sigue basando en tres aspectos fundamentales: rapidez, estabilidad y confianza.

Más puntos físicos, más demanda

La vacunación sigue su curso y con ello las medidas de restricción han dado paso a más comercios abiertos y mayor aforo en los espacios. De esta forma, las empresas y negocios han tenido que integrar formas de pagos en sus ventas online y presenciales.

Ciertamente, la digitalización de pagos creó mecanismos diversos a la tarjeta de crédito y débito. Hoy los POS no solo leen tarjetas, sino también QR, NFC, relojes, entre otros. Estos se fueron habilitando a medida que se requería mecanismos más simples y ágiles para los consumidores, empujando la renovación.

Hoy, ante la demora en la entrega de terminales y la alta demanda de pagos digitales debido, por ejemplo, a la poca circulación de efectivo y monedas, es que han surgido soluciones como ”Tap On Phone”, que se trata de reemplazar el POS por un celular a través de un software, autorizando pagos con tarjeta mediante tecnología contactless.

Sin embargo, esto supone un riesgo a la confianza de quienes pagan. No hay seguridad de lo que tiene el celular, por ende, es necesario demostrar y comunicar confianza a los comercios de que la solución no va a vulnerar los datos personales a través de mensajes que concienticen e informen sobre las nuevas tecnologías.

Integrar lo físico y lo digital: una estabilidad necesaria

La renovación de los sistemas de cajas y puntos de venta está en curso. Muchos comercios están modernizando sus sistemas de pago y atención para que la experiencia de compra sea cada vez más expedita y simple.

Pronto veremos tiendas denominadas “Checkout Free”, donde el cliente comprará los productos que necesita y se realizarán los cargos a su cuenta o tarjeta sin mayor interacción con una caja. Esto sin duda requerirá tecnologías cada vez más complejas y seguras, integrando cámaras de alta definición con pórticos, góndolas y sistemas inteligentes.

En ese sentido, la integración de los procesos a través de dispositivos que permitan entregar una buena experiencia de pago ya sea presencial o en línea es un factor crítico puesto que aunque es la fase final, un problema en el pago puede cancelar la venta.

Frente a la crisis de semiconductores, debemos seguir innovando y apostando por soluciones que sigan asegurando no solo la continuidad de los sistemas, sino también que respondan a la alta demanda de servicios y pagos digitales que solo saben aumentar. La evolución sigue siendo necesaria y el que no avance en esa línea, no compite, no subsiste y mucho menos satisface.