“El organismo encargado de la compra pública, realizó modificaciones en el nuevo Convenio Marco de Aseo e Higiene, para aumentar el numero de proveedores adjudicados, pero continúa cometiendo errores graves sobre todo en las especificaciones técnicas de los productos” 

Estimados lectores, el organismo encargado de la compra pública, continúa realizando procedimientos de compra, denominados convenios marco, y durante el mes de junio del presente año, publico un nuevo convenio marco para la industria de aseo e higiene, 2239-9-lr22, el cual reemplazara el actual que vence en noviembre de este año, donde nuevamente incorpora competencia en el precio al momento de la entrada. (postulación) 

En varias columnas de opinión vengo diciendo, que esta modalidad lo único que genera es menor participación para las empresas de menor tamaño, que no tienen ninguna posibilidad de participar en el convenio, cuando tienen que competir con empresas medianas y grandes. 

Solo a modo de reflexión, en esta industria normalmente las Grandes Empresas, dueñas de las marcas, no participan directamente, sino que lo realizan a través de sus canales de venta, los cuales, de acuerdo con estas bases, tienen que ser autorizados por estas empresas (marcas), es decir las empresas de menor tamaño no tienen ninguna posibilidad ni siquiera de participar en esta licitación. 

Otra restricción para las empresas de menor tamaño es que incorporan boletas de garantía de seriedad para participar, que ya habían sido eliminadas de esta modalidad, porque recuerden que los convenios marcos son meras expectativas de venta, adicionalmente en el evento que participen, la boleta de cumplimiento es de un costo elevado para esta industria. 

Es sorprendente como el organismo encargado de la compra pública, realiza este tipo de procesos (convenios marco), sin validar claramente la composición del mix de productos, donde solo permiten postular con “dos marcas”, por producto, pero lo mas llamativo, es la definición de los productos, donde uno solo debe creer que es una falta de conocimiento del mercado, porque favorecen claramente a algunas empresas, no dejando postular a otras que comercializan los mismos productos pero que sus descripciones son distintas (especificaciones técnicas), por ejemplo rollo de papel higiénico, solicitan solo de 500 mt. Pero en el mercado existen rollos de otro metraje 550, y enfatizan que de acuerdo con sus estudios, el Estado no los compra, pero la pregunta es como se van a comprar sino son incorporados en la paleta de productos, donde las bases no permiten ser ofertados. 

Lo que es peor aún en la categoría de productos químicos, existen productos que si bien es cierto tienen registros sanitarios, poseen una diferencia importante, porque algunos son farmacéuticos, otros cosméticos, y son tratados por igual al momento de la evaluación en el precio. Y otros que exigen Registro Sanitario, pero estos no existen. 

En la misma línea de ideas, a lo menos un hecho positivo que en este convenio no esta incorporado el concepto de Macro zonas, que lo único que lograron fue desvirtuar la postulación a proveedores regionales, que no tenían la capacidad de cubrir todas las regiones, que formaban la Macro zona, pero por otro lado continúan con la “negación de incorporar productos nuevos” (solo ellos tienen la facultad de hacerlo, y no el mercado), donde el resultado será que solo estarán las “marcas” que se postulen y adjudiquen, dejando el catalogo estático, sin posibilidad de que los organismos públicos puedan encontrar los productos que realmente necesiten. 

En conclusión, cada vez este tipo de procedimientos (convenio marco), no será atractivo para los compradores menos para los proveedores, y las cifras continuarán cayendo en la participación de la compra pública que actualmente según cifras analizadas, representan un 10% de la compra pública.  

Continuando con la conclusión anterior, la postulación al nuevo convenio marco de ofimática(2239-4-lr22), cayo alrededor de un 38% de participación respecto al convenio anterior. Esperemos que este convenio realmente demuestre, que no es el camino correcto continuar validando un modelo que cada vez se esta agotando, porque los proveedores no visualizan que sea un canal rentable para comercializar con el Estado.