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Estimados lectores, en esta columna de opinión desarrollare la idea, del porque lo dañino que es continuar con esta política de buscar el ahorro solo en el precio, que ha estado utilizando el organismo encargado de la compra pública, a partir de fines del año 2018 y que aplica a todas las industrias donde se han licitado los nuevos convenios marco, pero en particular el efecto mas real se visualiza, en la industria de tecnología.

En esta industria, por mucho tiempo se ha creado un ecosistema de partner, que son los que realmente comercializan los productos y servicios al Estado, y los partner son clasificados dependiendo de una serie de factores, que definen su tamaño esto es, grandes, medianos y pequeños, permitiendo de esta manera que todos puedan comercializar los productos y servicios de las marcas de tecnología al cliente final, que en este caso en particular es el Estado, dependiendo del tamaño de cada organismo publico, produciéndose esta sinergia en los negocios.

Dicho lo anterior, el Estado a través de la modalidad de convenio marco, con su enfoque solo en el ahorro en el precio y competencia a la entrada, pretende que las Grandes empresas de Tecnología, postulen directamente a sus procesos de licitación, en busca del ahorro para el Estado, como además modificando el modelo de negocios que esta industria tiene, pero no entienden o no quieren entender, que lo único que están generando, es que las marcas y los partner, ya no miren con buenos ojos este tipo de procedimientos de compra,(convenio marco) porque en realidad son excluidos del ecosistema por la forma en la cual los convenios son licitados, ya sea en la postulación como en la forma en que estos se adjudican, y en algunos casos compiten dentro del catalogo una vez adjudicados, a través de cotizaciones.

Una de las consecuencias mas importante, es la forma de adjudicar, dejando en el mercado público, solo a un par de proveedores, donde debemos recordar que los convenios marco, son meras expectativas de compra, pretendiendo que toda la compra pública se realice a través de este procedimiento concursal (convenio marco), pero la realidad a demostrado que los compradores al no tener variedad de proveedores y productos o servicios dentro del catálogo, prefieren las licitaciones, que es donde realmente los proveedores (partner)pueden participar y competir.

Si adicionamos otro elemento a este “mal modelo de realizar las compras por convenio marco”, por ejemplo, el actual convenio marco que se esta licitando de IaaS y enlace de datos, donde justifican esta forma de licitar en la siguiente respuesta:

De la respuesta anterior al Convenio Marco de IaaS ( Nro18), se entiende que el organismo encargado de la compra pública ratifica que el nuevo enfoque es por recomendaciones de la fiscalía nacional económica, basado en un estudio del 2020, que obviamente nosotros “no compartimos”, porque es sesgado y además la base muestral no refleja el comportamiento real de la compra pública” y justifican que la vigencia (periodicidad) de los convenios marco, del nuevo modelo es un éxito, al compararlo con el antiguo, lo que no entienden o no quieren entender, que los proveedores visualizan esta forma de operar como un Estado depredador de precios, y la consecuencia es que cada vez, existen  menos proveedores postulando, porque están licitando lo mismo anterior, en un menor periodo de tiempo, cada 12 meses, por ejemplo los Convenios marcos de computadores y Ofimática, donde cada vez existe menos interés de participar, por esta política de predatoria. En el fondo es una subasta electrónica cada 12 meses, pero “no compran”.

En la misma línea de ideas, estamos atentos a la adjudicación del convenio marco de ofimática 2239-4-lr22, que al cierre de esta edición aún no se adjudica y puede traer sorpresas para el futuro de los convenios marco.

En conclusión, cada vez este tipo de procedimientos (convenio marco), no será atractivo para los compradores menos para los proveedores, y las cifras continuarán cayendo en la participación de la compra pública que actualmente según cifras analizadas al 30 de junio del 2022, representan un 7,3% de la compra pública.

Fuente: Datos Abiertos