Los expertos anticipan que solo se trata de estimaciones preliminares, puesto que aún la situación no se ha normalizado y dependerá del impulso que dé la reconstrucción para 2020.

Aunque se trata de estimaciones no consolidadas debido a que se trata de una coyuntura aún por resolver, existe coincidencia entre los expertos que los incidentes que se arrastran desde la semana pasada provocarán ajustes a la baja en las proyecciones de PIB tanto para 2019 como para 2020.

Cabe recordar que la última estimación oficial de Hacienda prevé un crecimiento de 2,6% este año y de 3,3% para 2020, mientras que el FMI anticipa 2,5% y 3%, para 2019 y 2020, respectivamente.

Según Miguel Ricaurte, de Itaú, “el crecimiento de octubre y del cuarto trimestre se verían afectados por la interrupción de actividad y daños a infraestructura, ya no vemos un sesgo alcista a nuestra proyección de crecimiento de 2,2% para 2019”. Así también observa el próximo año, “algo por debajo del 2,9% que estimábamos antes, entre 2,6% y 2,8%. El impacto exacto dependerá de cómo se contrapongan un posible deterioro de las expectativas privadas con la velocidad e intensidad del esfuerzo de reconstrucción y el impacto que tengan las medidas del gobierno”.

Coincide Mauricio Carrasco, de Econsult, quien proyecta un punto menos de crecimiento en el Imacec de octubre, lo que a su vez “podría significar 2 décimas menos de crecimiento, es decir, un sesgo a la baja hacia 2,3%”, mientras que para el próximo ejercicio “el efecto dependerá en gran medida de cómo reaccione el sector político, y las expectativas de empresas y consumidores”, afianzándose un escenario de PIB bajó 3% (2,8%).

Es que a juicio de Alejandro Fernández, de Gemines, existe una serie de interrogantes que aún no tiene respuesta. “Veremos un gasto fiscal que será mayor, pero no sabemos si la inversión privada y el consumo serán mayores o menores. Tampoco qué pasará con las expectativas y la velocidad de la reconstrucción. ¿Se reconstruye con reasignación de recursos que igual se iban a gastar o son nuevos? Tampoco tenemos idea del impacto de lo que ha pasado en términos de producción y productividad perdida o reducida”, explica.

Esa misma interrogante se plantea el economista jefe de Tanner, Sergio Godoy, quien sostiene que los pronósticos preliminares corrigen la expectativa desde un 2,8% a 2,1%, en tanto, para el próximo ejercicio, el ajuste es hasta 2,5%. “La principal preocupación tiene que ver con la inversión, ya que no es claro que inversionistas privados pequeños, medianos y grandes pretendan reconstruir tan fácilmente la infraestructura dañada”.

Carolina Grünwald, de BanChile, puntualiza que “todas las proyecciones dependerán directamente de por cuánto tiempo más se alargue la inestabilidad”.

Política Monetaria

Si bien podría haber un cambio de escenario, en el corto plazo, los economistas mantienen su visión de que habrá un recorte de más de 25 puntos base en diciembre. De esta manera la tasa de interés cerrará el año en 1,5%.

Para el economista de Fynsa, Nathan Pincheria, “no necesariamente los hechos de estos días obliguen al Central a recortar su tasa”. Esto, porque, si bien reconoce que habrá un efecto, el mayor impacto “se lo llevará la actividad y habrá shocks en la oferta; frente a esto, muy poco puede hacer el ente emisor bajando su tasa”, apunta.

Desde EuroAmérica, en cambio, bajar la tasa de interés puede ser una alternativa válida para mitigar los efectos que la paralización parcial de estos días pueda traer a la economía. Así lo ve el economista Luis Felipe Alarcón, quien ve claros signos negativos en la actividad, pero comportamientos inciertos sobre la inflación.

Sin embargo, cree que “el gran “pero” de ir más allá de lo internalizado es la gran incertidumbre que hay en torno a los efectos definitivos sobre la actividad tanto de la paralización parcial de la actividad como el daño a la infraestructura y al comercio”, por eso estima que la TPM bajará a 1,5% en la reunión de diciembre y se mantendrá en ese nivel por tiempo prolongado.

 

 

Fuente: Pulso