Desde el 1 de abril de 2018 entró en vigencia la Ley Nº 21.015, que incentiva la inclusión laboral de personas con discapacidad, en la que las empresas privadas y públicas que cuentan con más de 100 trabajadores deberán contratar al menos el 1% de personas con discapacidad.

Según datos de Senadis (Servicio Nacional de la Discapacidad), en Chile alrededor de 12.910 personas con discapacidad se encuentran trabajando actualmente y del total de contratados, 8.579 son hombres (66%) y 4.331 son mujeres (34%).

La multinacional de Recursos Humanos Adecco, elaboró un estudio basado en una encuesta a más de 13.000 trabajadores a nivel nacional, para saber cómo es percibida esta experiencia inclusiva al interior de las compañías. Los resultados evidenciaron que del total de los encuestados, solo el 35% afirmó contar con un compañero que presente alguna discapacidad, mientras que el otro 65% aseguró no tener ninguno.

Sin embargo, a pesar de que no todos reconocieron contar con un compañero con discapacidad, la mayoría de las personas que si lo hicieron (27%), aseguraron que éstas siempre son apoyadas en sus labores por sus pares, mientras que un 6% dijo que esto sucedía solo en ocasiones, y sólo el 2% restante afirmó que casi nunca son apoyados.

“Sin duda la implementación de la Ley ha permitido que las empresas cumplan con el objetivo en materia de contratación, pero aún queda mucho por avanzar”, explica Suyin Palma, directora de Responsabilidad Social Corporativa de Adecco Chile.

Y agrega: “De todas formas, los resultados demuestran que la implementación de esta iniciativa se ha hecho de manera consciente por parte de la mayoría de los empleadores y colaboradores, entendiendo que no sólo se trata de incorporar personas con discapacidad, sino entregarle un período de inducción, ayuda y adaptación como lo haríamos con cualquier persona que se incorpora a la organización”.

Al mismo tiempo, la experta asegura que las empresas están a tiempo de tomar un rol integral y de ver cómo la diversidad suma valor competitivo en las organizaciones. “Lo ideal es que cuando hablamos de apoyo, éste contemple a la persona y sus talentos como eje central y bajo una igualdad de oportunidades. Al mismo tiempo, es necesario normalizar la discapacidad, creando entornos sensibles y eliminando los prejuicios, para así tener un mundo más justo para todos”, concluye.

Fuente: Diario Estrategia