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El largo y riesgoso camino que se debe recorrer para crear un nuevo producto que sea exitoso en el mercado de los softwares. 

La decisión de crear un producto de software es una apuesta que puede dar grandes retornos o que puede salir muy mal. Por ello el proceso que implica su ideación y desarrollo no puede quedar al azar y se requiere, además de una gran visión, metodología y orden para llegar a la meta.  

En un artículo de Nicolas Jacobes (22 de febrero 2018; The Belighted Blog) enumera cinco pasos que son necesarios para la creación de un nuevo producto de software: Investigación, Planificación, Desarrollo, Lanzamiento y por último Crecimiento. Nos parece a nosotros que la etapa de investigación es crucial y que dentro de ella debemos considerar un documento que contenga la VISIÓN. Este documento tiene que comunicar que hará y que no hará el producto y contemplar una sección que compare el producto con los competidores y explique las ventajas que va a tener el nuevo software. Incluye, además, una lista de posibles usuarios en términos de sus roles y como el nuevo producto agregará valor a los procesos y al trabajo de las personas. La VISIÓN del producto se debe preparar al inicio del proceso creativo y considerar en él, sólo los aspectos más importantes y generales del producto, para que sea la base del Brochure de venta. Se deberían considerar las principales funciones del producto y su alcance. 

Volviendo al artículo de Jacobes, este recomienda para la primera etapa de Investigación, cinco aspectos relevantes: el primero es hacer una lista de los tres principales problemas que el nuevo software soluciona. El segundo es investigar y cuantificar el tamaño del o los mercados a los cuales se desea llegar y la dificultad o facilidad de acceso a ellos. El tercero es identificar a los principales competidores que tienen productos similares (si existen) para definir las ventajas de nuestro producto respecto a ellos, que luego serán integradas al documento de la Visión. En tercer lugar, es necesario consultar con expertos del área específica, para verificar la calidad de la solución que se está dando al problema que se desea resolver, acá se sugiere tener entrevistas por separado para describir el problema y otras para las propuestas de soluciones. En cuarto lugar, crear el modelo de precios y testear con algunos posibles clientes si ese modelo de tarificación es el más adecuado. En quinto lugar, crear un roadmap inicial para el MVP (minimum viable product) con su respectivo presupuesto. En general casi todos los productos nuevos parten comercializando un MVP, que luego se expande de acuerdo con las necesidades planteadas por los clientes. Para la definición de la ampliación es importante considerar cuan universales pueden llegar a ser las adecuaciones, con el fin de que estas nuevas versiones sirvan para ser vendidas en distintos mercados, así como también los lenguajes en que deberá operar el producto en el futuro. 

Por último, algo que no aparece en el artículo citado y que es especialmente relevante en los producto de mayor tamaño,  se refiere a que este producto implicará un cambio en la forma de hacer las cosas y por tanto al momento de vender y luego implementar la solución, se deberá considerar un documento que contenga el análisis del AS IS y del TO BE, que le permita al cliente entender los cambios en los procesos que deberá hacer en su organización, con los costos y futuros beneficio económico de la nueva solución. 

 

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