Según el reciente informe mensual de hidrología de julio 2019 de la Dirección General de Aguas (DGA) del Ministerio de Obras Públicas (MOP), el volumen acumulado de los embalses respecto a sus promedios presenta un déficit del 38%, fenómeno que se va acentuando y puede ser tan nocivo para el PIB como el medioambiente.

Esta situación de escasez hídrica, de acuerdo con el análisis de diversos economistas que hablaron con el medio La Tercera, puede acarrear corrosivos daños en la económica nacional, y cuyo principal afectado será el PIB.

“Aparecen riesgos importantes de alzas de precios de bienes agrícolas, especialmente en hortalizas, hacia los primeros meses de 2020, cuando es posible que se haga más patente la falta de agua. En términos de actividad, el efecto sobre el crecimiento en agricultura podría ser importante. Esto contempla impactos negativos en cultivos tradicionales, así como en la fruticultura hacia la próxima temporada de cosecha. También veríamos efectos sobre el sector eléctrico. Menor disponibilidad de agua lleva al uso en mayor proporción de generación termoeléctrica, cuyo valor agregado es menor”, estima Sergio Lehmann, economista jefe del banco Bci.

De acuerdo con un análisis del Departamento de Estudios del Banco Santander deja ver que los años de bajas precipitaciones pueden afectar a la economía mediante su impacto en sectores intensivos en el uso de agua, como el agrícola o la producción de energía, aunque la diversificación de la matriz ha implicado que no se observe un efecto en el segundo.

Fuente: La Tercera