La evolución será lenta; por mucho tiempo persistirá el rectángulo con pantalla de cristal. Sin embargo, las redes 5G, las pantallas flexibles y la inteligencia artificial marcarán la ruta. 

Pantallas que se enrollan, dispositivos con tanta potencia que permitirán correr videojuegos que hoy solo se pueden jugar en consolas. A eso se sumará la masificación de la red 5G, que permitirá que el teléfono se transforme en el centro de control del automóvil o la casa inteligente. Así se vislumbra el futuro del smartphone. Sin embargo, el camino será lento. ‘Los cambios en el teléfono inteligente serán incrementales y evolutivos, no revolucionarios en términos de rendimiento y características (…).

El teléfono inteligente seguirá siendo durante muchos años el dispositivo portátil de cristal rectangular que todos conocemos’, dice David Carroll, máster en Diseño y Tecnología y profesor asociado en la Escuela de Diseño Parsons, de The New School de Nueva York, quien estará en Chile para participar en el Congreso Futuro 2020 (ver recuadro). Carroll apela a que muchas de las tecnologías más disruptivas, como los lentes de realidad aumentada (tales como Google Glass o MagicLeap), no han tenido éxito.

‘Sospecho que pasará mucho tiempo antes de que la gente quiera usar cámaras en sus rostros’, opina. En cambio, agrega, los relojes inteligentes sí los adoptan, porque las personas están acostumbradas a usar reloj, por lo que no implica cambio alguno de su cotidianidad. ‘Los lentes de realidad mixta tienen el potencial de alterar radicalmente muchos aspectos de la vida. Pero no tienen una aplicación clave que lo justifique ni una buena razón para comprarlos. Hasta ahora es solo una idea de gadget que no tiene un propósito claro o una función transformadora’, opina sobre la tecnología.


 

Paso a pasito

Los primeros cambios que ya se vislumbran tienen que ver con el diseño, como las pantallas plegables y flexibles. ‘La idea es aprovecharlas mejor, sin sacrificar portabilidad. Así, en el futuro veremos dispositivos del porte de una billetera que se transformarán en una tableta para disfrutar contenido multimedia’, dice Mauricio Dacaret, subgerente de Terminales de Entel. Mientras que Felipe Gómez, director de Claro Chile, vaticina que llegaremos a ver ‘teléfonos tan dúctiles como una hoja de papel’, Dacaret cree que la potencia de los celulares y las redes de telecomunicaciones serán de tal magnitud que podrán correr videojuegos complejos como los de una consola.

Tal será la potencia, piensa Alberto Vásquez, gerente de área de Terminales de Movistar Chile, que nos permitirá participar en eventos, como conciertos y partidos de fútbol, como si estuviéramos realmente ahí, gracias a la realidad virtual. En los próximos años, el cambio vendrá de la mano de la tecnología e-SIM (un SIM electrónico incorporado), que permitirá que ‘un mismo número se asocie de manera digital a más de un dispositivo’, explica Gómez. También, que aparatos pequeños, como los relojes inteligentes, funcionen sin la necesidad de un teléfono.

‘Lo que veremos es la diversificación de los dispositivos conectados autónomamente, abarcando diferentes ámbitos de la vida diaria’, agrega Vásquez. El celular se convertiría en un verdadero cerebro capaz de desplegarse en la interfaz que el usuario requiera, augura Gómez. En ese sentido, un teléfono podría convertirse en la base tecnológica del panel de control de un vehículo inteligente. Esto se potenciará con un mayor desarrollo de las interfaces de control de voz y el perfeccionamiento de los asistentes digitales con inteligencia artificial.

Hugo Durney, académico de la UTEM, espera que en unos 10 años más los teléfonos, en conjunto con las redes de alta velocidad, posibilitarán experimentar la llamada Internet Táctil. ‘Lo táctil se refiere a tiempos de reacción similar a los que tiene el cuerpo humano. Esto permitirá una relación natural y confiable con objetos que estén a distancia, por ejemplo, el control de maquinaria o la realización de procedimientos médicos.

Un técnico, por ejemplo, podría reparar una falla de un automóvil desde su celular’. Y más en el futuro, dice Durney, la tecnología de los teléfonos móviles podría implantarse en el cuerpo, lo que permitirá abrir puertas, hacer pagos, encender el auto o enviar los signos vitales a un especialista sin necesidad de otro aparato. 

Fuente: El Mercurio