Revista Digital – Información de Mercados – Compra Pública Latam.
Casi seis de cada diez pesos gastados por el Estado quedan en la capital, mientras el trato directo bordea los 1,8 billones. Los datos de Mercado Público exigen una reforma estructural a la gestión del gasto.
Las cifras oficiales del sistema de compras públicas entre enero y julio de 2026 arrojan una magnitud vertiginosa: el Estado chileno ha transado $9,7 billones de pesos a través de casi un millón de órdenes de compra. Detrás de esta enorme maquinaria administrativa liderada por organismos como CENABAST y JUNAEB, late el pulso diario de las políticas públicas. Sin embargo, cuando se analiza en detalle la radiografía de estas contrataciones, surgen patrones preocupantes que exigen un debate de fondo sobre descentralización, competencia y prioridades del gasto.
El primer síntoma evidente es el severo sesgo centralista. De los $9,7 billones ejecutados, $5.654 mil millones, un imponente 58,3% son adjudicados en la Región Metropolitana. Mientras la capital absorbe una importante tajada de la compra pública, regiones con urgencias sociales e industriales como La Araucanía o Antofagasta apenas captan un 3,9% y 2,1% del gasto total, respectivamente. Esta disparidad confirma que la compra pública, en lugar de funcionar como un motor de desarrollo territorial y fomento a las Pymes regionales, sigue reproduciendo la inercia del hipercentralismo.
Un segundo foco de atención reside en la transparencia de las modalidades de contratación. Aunque la Licitación Pública concentra la mayoría ($6,8 billones), resulta inquietante constatar que el Trato Directo alcanza los $1,8 billones de pesos. Hablamos de cerca de un 18,5% de los recursos públicos adjudicados de manera directa y sin competencia abierta. En un escenario de restricción presupuestaria, entregar casi un quinto del presupuesto de compras mediante mecanismos excepcionales debilita la fiscalización y eleva el riesgo de sobreprecios o ineficiencia.
Por último, la estructura por rubros refleja prioridades complejas: si bien el gasto en salud es prioritario con medicamentos y suministros médicos bordeando los $2 billones entre Cenabast y Fonasa, llama la atención que el rubro de organizaciones y consultorías políticas alcance los $840 mil millones, superando holgadamente a sectores clave como la tecnología, las telecomunicaciones o la defensa nacional.
El balance de los primeros siete meses de 2026 deja un mensaje ineludible: Mercado Público es un instrumento indispensable, pero corre el riesgo de volverse esclavo de sus propias rigideces. Descentralizar la ejecución presupuestaria, acotar la discrecionalidad del trato directo y fiscalizar el valor real de las consultorías deben ser prioridades impagables si aspiramos a un Estado moderno y verdaderamente eficiente.

Fuente: Datos abiertos
Nota: Quiero manifestar que la opinión siempre se encuentra respaldada por datos públicos, y su interpretación hacen que los datos entreguen información especial, para entenderlos, y además estos mercados están respaldados por leyes, reglamentos y directivas, que los hacen transparentes, por eso queremos ampliar el mercado público, no solo en Chile, sino en Latinoamérica, generando contenido de cada uno de estos países.
Creado: por Carlos Campos Parra, Gerente General de CGCE