Revista Digital – Información de Mercados – Compra Pública Latam.
Entre enero y agosto de 2026 el Estado compró $1,8 billones menos que en igual período de 2025. El ajuste no se repartió de forma pareja: lo pagaron, sobre todo, las pymes.
Las cifras de órdenes de compra de los primeros ocho meses del año dejan un mensaje claro. El monto transado en el mercado de compras públicas cayó de $12,8 a $11,0 billones, una baja cercana al 14%. Las órdenes de compra, en cambio, solo retrocedieron 5,8%, de 1.167.772 a 1.100.579.
Esa diferencia importa.
El Estado sigue comprando casi con la misma frecuencia, pero por montos menores. Y en el camino quedaron 4.745 proveedores que el año pasado vendían y este año no: el universo bajó de 57.771 a 53.026 empresas, un 8,2% menos.
Si realizamos un doble Click para ver cuantas Pymes salieron del sistema, entre el año pasado y este año agosto 2026 fueron 4583 y 162 grandes empresas.
A.- Un ajuste con nombre y apellido
Las pymes vendieron $3,6 billones al Estado, frente a $4,7 billones un año antes: una caída de 23%. La gran empresa también retrocedió, pero apenas 7%, de $8,1 a $7,5 billones. El resultado es una pérdida de cuatro puntos de participación: las pymes pasaron de 36,6% a 32,5% del monto total, mientras la gran empresa subió de 63,4% a 67,5%.
Dentro del segmento, la historia tampoco es homogénea.
La microempresa creció levemente, de $0,5 a $0,6 billones, y la pequeña se mantuvo casi estable, de $1,7 a $1,6 billones. El golpe se concentró en la mediana empresa, que cayó de $2,4 a $1,5 billones, un 37,5% menos. Es decir, la empresa que tiene tamaño para competir por contratos relevantes es la que más terreno perdió.
Eso debería encender alertas. La mediana empresa es el escalón natural de crecimiento de una pyme proveedora del Estado. Si ese escalón se debilita, el mercado público corre el riesgo de quedar partido en dos: muchas empresas pequeñas compitiendo por montos menores y pocas grandes concentrando los contratos de mayor valor.
Base: Datos abiertos
B.- Menos licitación, más trato directo
El dato más incómodo aparece al mirar las modalidades de compra. La licitación pública, el mecanismo competitivo por excelencia, bajó de $9,8 a $7,7 billones, un 21% menos. En la dirección contraria, el trato directo creció de $1,7 a $2,0 billones, cerca de 18% más, en un año en que el gasto total se contrajo.
Y ese crecimiento tiene destinatario. La participación de la gran empresa en los tratos directos subió de 73,5% a 81,3%; su monto pasó de $1,2 a $1,6 billones. Las pymes, en cambio, quedaron con apenas 18,7% de esa modalidad.
En la licitación privada ocurrió algo parecido: las pymes pasaron de capturar 70,7% del monto a 51,8%. Los montos son menores, cerca de $0,1 billones, pero la tendencia apunta en la misma dirección.
La buena noticia está en la Compra Ágil. Allí las pymes elevaron su participación de 78,4% a 80,5% del monto, y representan el 96% de los proveedores. Pero es una modalidad de montos acotados: $0,6 billones, poco más del 5% del total. Ganar terreno en las compras pequeñas no compensa lo que se pierde en las grandes
Base: Datos abiertos
C.- Donde se juegan los contratos grandes
Dentro de la licitación pública, las de mayor tamaño (LR, sobre 5.000 UTM) explican casi toda la caída: bajaron de $6,6 a $4,9 billones. Las pymes perdieron allí $0,7 billones, de $1,8 a $1,1 billones, y su participación se redujo de 27,5% a 21,8%.
El tramo LQ (entre 2.000 y 5.000 UTM) muestra el retroceso más fuerte en participación. El monto cayó de $0,9 a $0,4 billones, los proveedores bajaron de 4.800 a 2.864 y las pymes pasaron de 53,9% a 43,5% del monto. Es justamente el rango donde una mediana empresa debería competir con más holgura.
El tramo LP (entre 1.000 y 2.000 UTM) es la excepción: el monto subió de $0,5 a $1,3 billones y los proveedores de 5.294 a 6.594. Aun así, la gran empresa fue la que más aprovechó ese crecimiento, pasando de 34,5% a 49,4% del monto.
Todo lo anterior se produce por la fusión de la LP con la LQ, y los gráficos están mostrando nuevamente un retroceso de la Pyme, y un crecimiento mayor de las grandes empresas.
Base: Datos abiertos
Según mi opinión, lo que corresponde mirar
Un año de menor gasto puede ser una decisión fiscal legítima. Lo que no es neutro es cómo se distribuye el ajuste. Cuando el Estado compra menos, lo razonable sería que los mecanismos competitivos protejan la diversidad de proveedores, no que la reduzcan.
Los datos sugieren tres focos de atención.
Primero, el trato directo: que crezca en un año de contracción y que ocho de cada diez pesos vayan a grandes empresas merece una revisión de sus causales y de su justificación.
Segundo, la mediana empresa: perdió más de un tercio de sus ventas al Estado y necesita condiciones para competir en las licitaciones de mayor tamaño, y esto puede ser un síntoma de haber eliminado las Uniones Temporales de Proveedores con la nueva Ley de compras.
Tercero, la medición: el éxito de la política pro-pyme no puede medirse solo en Compra Ágil, donde los montos son menores.
El espíritu de la modernización de las compras públicas fue abrir el mercado. Las cifras de 2026 muestran que, por ahora, el mercado se está achicando y concentrando al mismo tiempo. Corregir esa tendencia es una tarea de los compradores públicos tanto como de la autoridad.