Los startups que utilizan la tecnología financiera como medio para abaratar costes y simplificar procesos, entregan servicios en internet para el usuario y se han vuelto la alternativa más llamativa por sus bajas comisiones en relación a los sistemas tradicionales.

La instalación de las firmas financieras tecnológicas (FinTech) en Chile se consolidó en el último tiempo, sin ir más lejos, el año pasado la inversión en el sector aumentó 55% hasta US$70 millones. Además, Asociación de Empresas Fintech de Chile (FinteChile) ya cuenta con casi 50 afiliados en casi año y medio de su creación.

En este contexto, el Ministerio de Hacienda anunció el envío de un proyecto de ley para generar un marco regulatorio para la industria.

Si bien el ejecutivo destaca la actitud emprendedora y la innovación tecnológica como los grandes sellos de estas empresas, uno de los aspectos que ha pasado inadvertido en el debate son sus gobiernos corporativos, donde no existe un diagnóstico sobre si son débiles o fuertes.

FinteChile reconoció la situación. “La asociación es joven todavía y no tenemos ese diagnóstico por lo pronto. No obstante, estamos terminando la radiografía Fintech de Chile en alianza con EY para documentarnos con datos duros y con ello generar los respectivos planes de acción”, afirmó Ángel Sierra, director ejecutivo de la entidad gremial, al diario La Tercera.

El director ejecutivo matizó que, como en cualquier mercado, hay desde emprendimientos hasta empresas listadas en bolsa, y cada una cuenta con un gobierno corporativo acorde a su tamaño.

Tres aspectos fundamentales dan un buen gobierno corporativo. Uno de ellos es la estructura del directorio, considerando el tamaño, la duración de los cargos y el número de directores independientes, junto con sus órganos como comités de auditoría y de gobierno corporativo.

Otro punto para considerar es el equipo directivo, entendido como su composición, en la que es relevante la diversidad en distintas áreas, como las experiencias, los perfiles, los géneros y edades, junto con su auto evaluación periódica. Un tercer ámbito corresponde a los procesos directivos que incorporan buenas prácticas, entre ellas, la adecuada preparación de los directores, acceso efectivo a información y relación con stakeholders relevantes, entre otros, con el fin de conducir a una efectiva toma de decisiones.

Frente a la falta de diagnóstico de si esos elementos están presentes en los gobiernos corporativos de las FinTech, los expertos tienen visiones contrapuestas sobre la situación de la industria y de cómo la propuesta de regulación se hace cargo de la materia.

“El gobierno corporativo de las Fintech no está en el espíritu ni en la letra del white paperelaborado por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), ni en las prácticas de las Fintech, ni en la mente de los actores que están creando esta nueva industria”, indicó a La Tercera Gonzalo Jiménez, doctor in governance de la Universidad de Liverpool y profesor de Ingeniería PUC & CGCUC.

Además, señala que “eso me parece una grave omisión porque implica que estas empresas, aunque tengan una muy buena gestión, no van a tener el gobierno corporativo apropiado para proyectar la legitimidad, la validación y efectividad que requiere esta industria”.

Jiménez también considera como una carencia el hecho de que, a su juicio, el anuncio del proyecto de ley de Hacienda tampoco haya puesto el foco en este tema.