Según datos de la Fundación Vida Silvestre (WWF), 6,7 millones de kilómetros cuadrados de bosques y 10 % de la biodiversidad mundial están en peligro por el fuego en el pulmón del planeta. Además, el hábitat de más de 34 millones de habitantes corre riesgo. Y también el 20% del oxígeno del planeta, remarca.

Los árboles de la región amazónica, que actualmente arden a un ritmo veloz, producen un 20% del total de oxígeno que hay en la atmósfera. Algo que los convierte en piezas clave para frenar el cambio climático y los efectos devastadores del calentamiento global. Las posibles consecuencias del desastre natural son un aumento en la temperatura general del planeta y de los fenómenos climáticos extremos, como intensas sequías e inundaciones en algunas regiones. Pero eso no es todo.

“Las consecuencias son demoledoras en términos ambientales, sociales y climáticos, ya que afectarán al mundo provocando pérdida de biodiversidad y desplazamiento de poblaciones. Además, con los incendios se libera mucho dióxido de carbono (responsable del cambio climático) favoreciendo el aumento de la temperatura global. Y se producirán alteraciones en el clima regional ya que la pérdida del bosque tropical modificará el transporte de humedad a nuestra zona. Esta humedad es la que contribuye a formar la lluvia en toda la cuenca del Plata”, explica Inés Camilloni, investigadora de CONICET en el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (FCEN-UBA)

La selva amazónica desempeña un papel crucial en la regulación del clima mundial, en la producción de agua dulce y en la conservación de especies de plantas que aún no han sido descubiertas por la ciencia y podrían tener beneficios en la medicina. Su desaparición no sólo amenaza a las miles de especies sino también a cientos de comunidades indígenas que habitan en la zona.

FUENTE: EL CLARÍN