En la lucha de EEUU por alcanzar una balanza comercial positiva, desde un tiempo a esta parte, la primera economía del mundo se encuentra protagonizando una guerra de aranceles. Uno de los argumentos para batallar contra su principal rival, China, son sus “prácticas desleales de transferencia de tecnología”, informan en el sitio Share America, de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de EEUU. De este modo, se ha impuesto un arancel adicional del 25% a un conjunto determinado de bienes chinos importados.

Según la entidad, China ha optado por “responder con amenazas de imponer aranceles injustificados a miles de millones de dólares en exportaciones estadounidenses”.

La preocupación se extiende debido a las consecuencias que acarrea este conflicto internacional. De acuerdo con lo planteado en el seminario realizado en agosto por la SOFOFA “Conflicto comercial en el mundo: implicancias para el crecimiento de Chile”, este escenario conduce a la legitimación del proteccionismo y el debilitamiento de la institucionalidad del comercio mundial.

“Nadie gana en una guerra comercial”, sostuvo el abogado y profesor experto en comercio internacional, Gary Horlick. “Ojalá salgamos bien de esto”, añadió el experto.

Además, se comentó la posibilidad de que se vieran afectados más productos y países sumado a una mayor intensidad de las medidas proteccionistas. También, podría darse una extensión del conflicto al plano cambiario. Con todo, el escenario previsto generaría un aumento de la incertidumbre económica y reducción del apetito con riesgo, lo que impactaría en los mercados financieros y en la inversión real.