Al 2027 la demanda del mineral rojo aumentará nueve veces, debido a que en los vehículos eléctricos interviene en tres etapas: almacenamiento, infraestructura y producción.

El creciente mercado de vehículos eléctricos, abreviado en las siglas VE, impactará significativamente la demanda de cobre durante la próxima década, según una investigación encargada por la International Copper Association (ICA).

Y es que los vehículos eléctricos utilizan una cantidad considerable de cobre en sus baterías, en los bobinados y rotores hechos con el mineral rojo usados en motores eléctricos. Según el estudio realizado por IDTechEX, el metal también es necesario para barras colectoras, utilizadas para conectar módulos y celdas en las baterías y en la infraestructura de carga.

En dicha investigación se detectó, en kilos, cuánto cobre necesita un vehículo eléctrico dependiendo de sus características:

39 Kg de cobre por vehículo
60 kg de cobre por vehículo
83 kg de cobre por vehículo
224-369 kg de cobre por vehículo
89 kg de cobre por vehículo

Según los datos expuestos y basados en cómo el mercado apunta a potenciar este tipo de vehículos, es que el estudio concluye que para el 2027 estarán circulando cerca de 27 millones de VE. Cabe señalar que en lo que va del 2017 se registran 3 millones a nivel mundial.

Lo anterior da cuenta que la demanda por cobre aumentará, y para IDTechEX en vehículos eléctricos tendrá un alza de 185.000 toneladas en 2017 a 1,74 millones de toneladas al 2027. Por otro lado cada cargador de VE añadirá 0,7 kg de cobre, sumado a que los cargadores rápidos pueden agregar hasta 8 kg de cobre cada uno.