El análisis realizado por el Centro de Microdatos (CMD) de la Universidad de Chile para la Red para el Desarrollo de las Microfinanzas en Chile arrojó que existen diferencias entre los microempresarios que optaron a un crédito productivo en instituciones financieras (IFIS) que ofrecen crédito productivo especializado al sector y los microempresarios que no necesariamente han accedido a esas instituciones.

A fin de conocer los procesos y causas del endeudamiento en el país, la Red para el Desarrollo de las Microfinanzas en Chile encargó al CMD un estudio integral sobre el financiamiento de los microemprendedores y trabajadores por cuenta propia.

El trabajo consistió en un estudio basado en encuestas y análisis cualitativo, cuyos resultados permitieron obtener un diagnóstico sobre los niveles de endeudamiento en el sector. El objetivo de este estudio es abrir la discusión -tanto en el sector público como privado- para fomentar una mayor cobertura y oferta de créditos productivos para este importante segmento de la economía.

“El origen de este estudio parte del hecho de que, a pesar del lugar privilegiado que ocupa Chile en el ranking regional de inclusión financiera, con 63 por ciento de habitantes de 15 años y más con cuentas de ahorro en instituciones formales, los microempresarios y los trabajadores por cuenta propia en la base de la pirámide de ingresos presentan una realidad marcada por el insuficiente acceso a financiamiento especializado para potenciar sus negocios”, aseguró Pablo Coloma, Presidente de la Red de Microfinanzas.

El diagnóstico, presentado el 6 de diciembre en el Departamento de Economía de la Universidad de Chile, arrojó entre otros resultados, que el 42 por ciento de los microempresarios en general declaran tener alguna deuda, aunque sólo el 18 por ciento tiene deudas que son utilizadas para su negocio, mientras que el resto corresponde a deudas adquiridas para otros fines. “Si bien ese 18 por ciento ya es un porcentaje bajo, la cifra cae a un 12 por ciento, para aquellos que tienen un ingreso familiar inferior a los $400 mil pesos. En este sentido, podríamos estar en presencia de una falta de oferta de crédito especializado que le permita a los micro emprendedores financiar sus negocios.”, sostuvo Coloma.

Por otra parte, el académico recalcó que “el emprendimiento llevado a cabo por mujeres es similar en términos de productividad que el de los hombres, pero que la dedicación de horas y el acceso al financiamiento es menor, por lo que hay un espacio de crecimiento importante para el micro emprendimiento femenino.”

Respecto a la morosidad, los resultados arrojaron que en la muestra de microemprendedores en general un 27 por ciento de los que tiene deuda está en situación de morosidad, mientras en la muestra de aquellos que tienen financiamiento de instituciones financieras especializadas en crédito productivo, sólo un 13 por ciento de los deudores indicó tener alguna deuda en mora.

“El diagnóstico nos permite concluir que si bien los microempresarios alcanzan un nivel de acceso a deuda no despreciable, su acceso a financiamiento especializado para sus negocios es escaso y no es suplido por la oferta de crédito de consumo ampliamente disponible”, concluyó Pablo Coloma.

El estudio mostró una diferencia importante en el sobre endeudamiento productivo (es decir, solo considerando deudas productivas) entre las dos muestras. Mientras que para microemprendedores en general el nivel de sobre endeudamiento productivo es del 4%, para las IFIS resultó ser de 17%. “Este mayor endeudamiento productivo por parte de quienes tienen un mayor acceso al financiamiento especializado también da señales de una demanda por este tipo de créditos que no está siendo del todo satisfecha por el mercado de las instituciones financieras”, afirmó el Profesor Jaime Ruiz-Tagle.

Adicionalmente, el diagnóstico sugiere que una ampliación de la oferta de financiamiento a través de instituciones financieras especializadas en microempresarios podría generar mayor inclusión financiera de ellos, especialmente de aquellos con menores ingresos, y mejorar las bajas coberturas de acceso a crédito productivo que hoy se alcanzan. En este sentido, Jaime Ruiz-Tagle señaló que “un mayor acceso al crédito productivo puede ayudar a microempresarios vulnerables, porque se destinan los recursos a actividades productivas. En consecuencia, el endeudamiento productivo no puede ser mirado como algo negativo, a diferencia del sobreendeudamiento originado por otros motivos asociados al consumo”.

Finalmente, Juan Navarrete, Consultor e Investigador en Inclusión Financiera en un análisis cualitativo complementario, concluyó que “existe una ventana de oportunidad para bancos e instituciones microfinancieras en Chile de desarrollar una oferta más variada y ajustada a las necesidades que tienen las microempresas de financiar su actividad productiva. Resulta pertinente resaltar el papel que juegan las autoridades financieras, a fin de promover incentivos tendientes a la innovación y a una cobertura más profunda de poblaciones con poca variedad de opciones crediticias”