Estudio de la Cámara Chilena de la Construcción, dio a conocer el Índice de Acceso a la Vivienda (PIR por su sigla en inglés), indicador internacional que mide la relación entre el precio promedio de las viviendas y el ingreso promedio de los hogares.

Por encima de países como Nueva Zelanda, Australia y Reino Unido, el PIR promedio de Chile es de 7,6, indicador que demuestra que una famiia debe destinar integramente su salario durante 7 años y 6 meses para el pago de una vivienda. Esto similar a un credito hipotecario de más de 45 años. Realidad que ubica a nuestro país en el segmento de “severamente no alcanzable” el sueño de la casa propia.

A tono con con grandes ciudades como de países desarrollados como Londres y Toronto, la ciudad de Santiago se ubica a la par en el ranking con un PIR de 7,4. Sin embargo, no se trata de una tendencia exclusiva para la capital, ciudades como Concepción y La Serena también presentan un PIR sobre 7, mientras en Temuco es de 8,8, severamente no alcanzable.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“El alza se ha ido intensificando con el tiempo, desde 2010, luego de terremoto, se ha registrado un incremento sostenido en el precio de la vivienda, que presentó un peak en 2015, cuando se comenzó a implementar IVA a la vivienda, lo que ha significado también un desacople entre el precio de la vivienda de las dinámicas del resto de la economía, ya que entre 2011 y 2019 los precios producto inflación crecieron 37,2%, la vivienda aumentó 67,8%.  y el ingreso solo 24,7%”, explica Javier Hurtado, Gerente de Estudios CChC.

El aumento en el congelamiento en los permisos de edificación generó un alza en el precio de los suelos destinados a la edificación. La CChC señala que hay una correlación de 0,9 entre la cantidad de hectáreas postergadas en el Gran Santiago y el precio del suelo.

Por otra parte, desde la Cámara Chilena de la Construcción entregó una serie de propuestas para enfrentar la crisis:

  • Planificación urbana integrada y de largo plazo, que asegure la provisión de suelo urbano para mantener una adecuada oferta de viviendas.
  • Densificación equilibrada e inclusiva en las zonas aledañas a la infraestructura pública de alto estándar (con y sin subsidio).
  • Nueva y potente política de arriendos en la que, por la magnitud del problema, participe el sector público y el privado.

 Fuente: Cámara Chilena de la Construcción.