Finte Chile: 

“Cuando se habla de ley Fintech la palabra puede quedar muy grande” 

El mercado de las entidades financieras no tradicionales aumentó en 2018 un 55%, crecimiento que este año vino acompañado del anuncio de su regulación. El Director Ejecutivo de la Asociación Finte Chile, Ángel Sierra, explica el posicionamiento de las Fintech y cuáles son las expectativas para una posible norma.  

En medio de la creciente instalación de las entidades no bancarias, el Ministro de Hacienda, Felipe Larraín, anunció que pondría en marcha la creación de un marco regulatorio para las Fintech. Aunque el suspenso se prolongará por un tiempo.  

Chile es uno de los países más atrasados en contar con una regulación dentro la región, pero desde la cartera aclararon que no es prioridad el proyecto, puesto que los esfuerzos están fijados este año para encausar la Reforma Tributaria. 

En Latinoamérica, llevan la delantera en esta materia países como México, Brasil, Argentina, Colombia, Uruguay y Perú, que ya poseen normativas. No obstante, el director ejecutivo de Finte Chile, Ángel Sierra, adelanta que una ley Fintech debería contemplar todas las verticales que posee el concepto y que, en la actualidad, el debate se está centrando en modalidades especificas como el crowdfunding, quedando muchos servicios sin regulación.

 Aún hay personas que no entienden el funcionamiento de las Fintech, a grosso modo, ¿en qué se diferencian estas entidades financieras no bancarias de las tradicionales? 

  En Chile lo definimos como una empresa no tradicional, apalancada en la tecnología, que presta o mejora los negocios financieros. Hay diferentes categorías: crowfunding, procesadores de pago, criptomonedas, gestores de remesas, seguros, entre otros. Eso sí, la Fintech no puede operar cuentas bancarias, pero es un instrumento para captar transacciones en diferentes dinámicas. Un banco tiene estructuras muy pesadas, un legacyEn cambio, una Fintech puede ser un emprendimiento, estructuras muy livianas y operan bajo plataformas web.  

Criptomonedas, pagos electrónicos, financiamiento colectivo, activos virtuales y asesoría financiera electrónica suenan a servicios que atraen a un público más joven. 

Hoy en día, cualquiera puede ser un tech-savvy (conocedor de la tecnología). Tenemos público de 40, 50 e, inclusive, 60 (años). Porque un millennials puede ser muy tech para Facebook, Instagram, pero aquí tenemos ejecutivos que llevan mucha ventaja. Por otro lado, en las remesas hay muchos extranjeros y no pasa por la edad. Si el servicio es bueno, puede tocar una persona de 18 años hasta una de 60. Ya se empieza a diluir ese tema de generaciones.  

Entonces, ¿cómo se han fortalecido en el tiempo que llevan funcionando en Chile?  

Hay que recordar que son 13 verticales, entonces: en el crowdfundig son pymes; en las remesas son extranjeros sin diferencia de edades; en las criptomonedas hay gente mucho más joven; en el mundo del procesamiento de pagos son corporaciones… 

Pero en este público objetivo hay un punto en común. 

Sí, son netamente virtuales, más expeditos porque te ahorras una sucursal. Al no ir a una empresa con una estructura pesada tienes estructuras de consumo más livianas que, finalmente, se le tramite al cliente. La clave está en su eficiencia en sus costos y buenas tarifas a sus consumidores, entendido como empresas y personas.   

Y su éxito. 

Chile al igual que Latinoamérica tiene niveles de inclusión financiera bajos respecto al primer mundo, donde la bancarización puede ser de un 80% hasta 90% en un país. En cambio, acá el promedio es de un 50%. A, tenemos la mitad sin servicios financieros y allí es donde llegan las Fintech.   

En 2016, se aprobó la Ley 20.950 que “autoriza a entidades no bancarias a emitir medios de pago y operar con ellos”, medida con el fin de incentivar este mercado ¿Esta norma contribuyó en el crecimiento de los Fintech?

 Esta (ley) impacta sólo a la vertical de procesamiento de pagos. Hoy, en 2019, no encuentras una tarjeta prepago de una entidad no bancaria. La razón es que todavía está en proceso de aprobación. Sí sabemos que hay actores que postularon a esa licencia, que es cara y necesitas una inversión financiera de 2 millones de dólares. Quizás, está bueno en la medida que se crean nuevas instancias, pero quizás no tanto, cuando se habla de los montos. Porque ahí le quitas barreras muy altas al emprendimiento. Esto todavía no es una realidad.    

¿Cuáles son las expectativas para la nueva regulación para las Fintech?

 La ley Fintech no toca todas las verticales. Acá se está hablando de crowdfunding y de criptomonedas. Entonces, cuando se habla de ley Fintech la palabra puede quedar muy grande, porque se habla de cierto tipo de plataformas. Igual es un paso muy positivo, porque la realidad es que Chile es el país más rezagado en regulación, lo cual no es malo. Chile puede capitalizar lo bueno y lo malo que se ha hecho en otros países. Hay experiencias muy malas donde se fijan sistemas regulatorios muy pesados que estos emprendimientos deciden cerrar.  

¿Entonces?

Sabiendo que el aporte de estas empresas es un aporte directo a las financieras y al bienestar de la ciudadanía, la regulación debería ser muy bien calculada en cuanto a una proporcionalidad. Tú no le puedes traer el kit regulatorio de un banco a una Fintech, sino que debe ser acorde a su tamaño.