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Si bien los expertos no ven demasiado peligro en el corto plazo, sí existen elementos con propiedades similares a las del metal rojo, incluso mejores en ciertos aspectos.

En medio del “boom” que vive el cobre instalado en los US$4 la libra desde febrero de este año, el sector y la billetera fiscal celebran, pero, como ha ocurrido en otros periodos de bonanza del metal rojo, empieza a cobrar fuerza en el mercado la búsqueda y amenaza de sustitutos.

El cobre posee una serie de propiedades de conductividad eléctrica, térmica y ductilidad, lo que ha fomentado su uso en varias aplicaciones de índole urbana, tecnológica, industrial y doméstica. Sin embargo, existen materiales que, en distinto grado, presentan características similares y que los convierten en posibles reemplazantes, sobre todo en tiempos en que el mercado busca abaratar costos ante un cobre en precios no vistos desde 2011.

Si bien, en un reciente estudio elaborado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), la entidad señaló que no ve, al menos al corto plazo, un producto que pueda quitarle demasiado terreno al cobre, no significa que no existan potenciales amenazas.

Hoy los sustitutos más conocidos, de acuerdo con el mismo el informe de Cochilco, son el acero inoxidable, el zinc, la fibra óptica, los plásticos y el aluminio, siendo este último el que usualmente funciona como el suplente de mayor uso.

A pesar de contar con propiedades técnicas que son inferiores a las del metal rojo, su precio ha sido significativamente menor a lo largo de la historia, lo que ha actuado como un estímulo para recurrir al aluminio en el tiempo.

Según Álvaro Merino, gerente de estudios de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), “es natural que a medida que se eleva el precio de un producto, se generan incentivos para su sustitución”. Pese a ello, indicó que “debemos considerar que una de las características del cobre es que se enfrenta a ciclos de precios y actualmente estamos observando valores superiores a los de los últimos años, pero la historia muestra que estas alzas no son permanentes”.

Dicho eso, sostuvo que “hoy no existe un alto riesgo de sustitución para el cobre por cuando no hay elementos eficientes para reemplazarlo de forma masiva en el corto y mediano plazo”. De hecho, según un reporte elaborado por la Asociación Internacional del Cobre (ICA, por sus siglas en inglés) se estima que entre 2020 y 2024 el impacto de suplantación del metal permanecerá en torno a las 280 mil toneladas, un nivel similar a lo visto en los últimos tres años.

Con todo, la misma entidad informó que las pérdidas por sustitución de cobre han retrocedido desde el 2011 en adelante, pasando de 482 millones de toneladas -1,64% del uso del metal rojo- a cerca de 284 mil toneladas -0,97%. Desde Cochilco señalaron que aquello ocurre porque no se han encontrado suplentes lo suficientemente efectivos para afianzar la transmisión de calor. Por otra parte, debido a la revolución de la electromovilidad a nivel mundial, distintas aplicaciones de uso eléctrico, como motores, están intensificando el uso del cobre para su mejor desempeño.

Además, el estudio apuntó que dado la búsqueda por una mayor eficiencia energética, ya sea por consideraciones regulatorias o criterios industriales, se vuelve contraproducente priorizar a otros materiales que pueden generar mayores pérdidas de conductividad eléctrica, como por ejemplo, el aluminio.

“Los sustitutos llegan tarde” Los expertos consultados por este medio afirmaron que la búsqueda de nuevas alternativas es compleja, ya que son procesos que requieren de mucho tiempo e inversión. Aunque, en todo caso, sí existe un elemento que actúa como un suplente verdaderamente efectivo: el grafeno.

Es una sustancia compuesta de carbono puro y casi transparente, y que a temperatura ambiente presenta una conductividad eléctrica 68% superior al cobre, y una conductividad térmica diez mayor, según datos entregados por la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) el año 2015.

Estas características lo vuelven atractivo para la industria de tecnología avanzada, especialmente, para la elaboración de chips de circuito integrado. ¿El problema? Aún es demasiado caro de producir.

Óscar Landerretche, economista y ex presidente de la Corporación Nacional del Cobre de Chile (Codelco), señaló a EmolTV, que “el grafeno es muy efectivo como sustituto, ahora”, pero recalcó que aún es costoso de producir. En ese marco, sostuvo “tengo la impresión de que la masificación de los sustitutos está a varias décadas, y creo que lo que está ocurriendo es que el proceso de electrificación de la economía mundial se está acelerando tanto que, en el fondo, la carrera para los sustitutos va a llegar tarde, por lo que es medio inevitable que tengamos que usar cobre”.

Para Merino, el grafeno o los nanotubos de carbono, que es otro tipo de material que ha adquirido relevancia para suplantar al metal rojo, “aún están en un incipiente proceso de investigación y desarrollo para reducir su costo y ampliar sus aplicaciones de modo tal de, eventualmente, hacerlos competitivos frente al cobre”.

En esa línea, el profesor del Departamento de Ingeniería de la U. Católica Gustavo Lagos, hizo un alcance y explicó que resulta viable que “se reemplace al cobre porque hay algún material que sea mejor en alguna aplicación específica, siempre es posible”. Aunque desde su perspectiva, “no se ve que haya algo parecido al menos dentro de los próximos diez o veinte años, pero en un plazo más largo puede ser”.

A pesar de ello, Lagos afirmó que “todos los segmentos en los que pudo haberse sustituido el cobre ya se sustituyó, ahora es mucho más complejo encontrar espacios que ocupen el lugar del cobre en comparación hace una década atrás, porque ya fue suplantado por el aluminio, el plástico, entre otros”. En ese marco, declaró que “yo no veo que un precio alto durante dos años del orden de US$4 la libra, si es que se mantiene esto, vaya a producir una sustitución más importante de lo que ha estado ocurriendo”.

Es más, según esboza el reporte de Cochilco, si bien los fabricantes de la industria a nivel mundial buscan formas de abaratar los costos de producción, también ponen especial atención en no perjudicar el desempeño de los equipos y bienes.

En ese sentido, si bien existen metales que pueden traducirse en menores gastos de manera inmediata, como el aluminio, predomina el hecho de que estos elementos no presentan las mismas propiedades que el cobre, por lo que, en muchos casos, los consumidores o productores no están dispuestos a transar.

Por otra parte, la entidad destacó que existen sectores preponderantes en la demanda de cobre –como los que se dedican a las redes de transmisión eléctrica urbanas e interurbanas, cuya construcción por parte de China ha sido especialmente relevante en el último periodo- en los que su tarifa representa una fracción menor dentro de los costos totales.

En consecuencia, aún teniendo un precio relativo alto frente a otros recursos, las probabilidades de que existan incentivos para sustituir al cobre en la próxima década cobre no son preocupantes.

De igual forma, en lo que respecta al impacto ambiental, el informe indica que “la búsqueda de una mayor eficiencia energética supone la minimización de las pérdidas de transmisión eléctrica, aspecto en que el cobre lleva la delantera frente a sus competidores en el área”.

Bajo ese contexto es que los expertos afirman que el metal rojo se ha convertido en un protagonista del desarrollo sostenible y que responde de manera eficaz a las necesidades del mundo moderno. De hecho, el gerente de estudios de Sonami cerró ratificando que el cobre, a diferencia de otros elementos metálicos, posee “propiedades únicas, incluida la eficiencia, la seguridad energética, la mitigación del cambio climático, la salud pública, el suministro de alimentos y la construcción ecológica”.

Fuente: Emol.com