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La suite de inteligencia artificial desarrollada por Rayen Salud permite gestionar los tiempos de espera, reducir las inasistencias, fortalecer el seguimiento de pacientes en programas de salud y transformar grandes volúmenes de datos en información útil para la toma de decisiones.
Los establecimientos de salud gestionan diariamente miles de horas médicas, listas de espera, programas sanitarios y antecedentes clínicos. Sin embargo, la fragmentación de la información, los datos de contacto desactualizados, las inasistencias y la carga administrativa dificultan el uso eficiente de esa capacidad. El desafío no consiste solamente en incorporar nuevas tecnologías, sino en lograr que funcionen dentro del ecosistema sanitario, se integren a sus procesos y respondan a las necesidades concretas de los equipos clínicos, directivos y administrativos.
Con ese propósito, Rayen Salud desarrolló EMILIA, una suite de inteligencia artificial, que combina analítica avanzada, automatización e interoperabilidad para convertir la información clínica y operacional en acciones concretas. Su principal diferencia es que no opera como una herramienta aislada. EMILIA se integra al ecosistema de salud digital de Rayen Salud, construido a partir de más de dos décadas de experiencia y de su presencia en más del 76% de los establecimientos de Atención Primaria del país. Este conocimiento permite desarrollar soluciones conectadas con la realidad de la red asistencial y con los procesos que enfrentan diariamente sus profesionales y directivos.
De los datos a la acción en toda la red
Una de sus aplicaciones está en la gestión de la demanda asistencial . Ordenar una lista exclusivamente por antigüedad no siempre permite identificar a la persona que necesita atención con mayor urgencia. Dos pacientes que ingresaron el mismo día pueden presentar riesgos sanitarios muy distintos. EMILIA analiza antecedentes clínicos, exámenes, diagnósticos, tratamientos y otros factores para complementar el criterio cronológico con una priorización basada en riesgo. De esta manera, los equipos pueden orientar los recursos hacia quienes más los necesitan y avanzar hacia una gestión más precisa y equitativa de la demanda.
La solución también incorpora interoperabilidad bajo estándares internacionales HL7/FHIR, facilitando el intercambio seguro y normalizado de información entre la Atención Primaria y los niveles de especialidad. Esto permite que las interconsultas y contrarreferencias circulen con antecedentes más completos, disminuyendo rechazos administrativos y reprocesos.
A ello se suma la validación masiva de datos de contacto y de la vigencia de las solicitudes. Si una persona cambió su teléfono, ya resolvió su necesidad o no requiere la prestación, el establecimiento puede actualizar la lista y reasignar el cupo. Así, es posible depurar la demanda y aprovechar mejor las horas y la infraestructura disponibles.
EMILIA también utiliza modelos predictivos para identificar a pacientes con mayor probabilidad de no presentarse a una cita y activar acciones preventivas. Mediante voz, WhatsApp y mensajería automatizada, puede confirmar horas, actualizar datos y apoyar el contacto con personas que han dejado de asistir a sus controles. Esta capacidad es especialmente relevante en enfermedades crónicas, salud mental y programas preventivos, donde una interrupción prolongada puede generar complicaciones y aumentar la demanda futura para el sistema.
Los resultados ya pueden medirse. En el CESFAM de San Vicente de Tagua Tagua, la implementación de EMILIA contribuyó a reducir las inasistencias desde un 19% a menos de un 9%, permitió recuperar más de 3.600 horas efectivas de atención médica en un año y aumentando la cobertura, por ejemplo, en Exámenes de Medicina Preventiva de Adultos (EMP) en un 25%.
IA para recuperar horas y apoyar mejores decisiones
La solución incorpora, además, Perfilamiento Biométrico de Voz, tecnología que analiza elementos como el tono, el ritmo y las pausas para advertir indicios que requieran evaluación profesional, especialmente en salud mental. Esta herramienta entrega alertas de apoyo y no reemplaza el diagnóstico clínico.
Otro de los aportes de EMILIA está en el uso de la información para la gestión. El sistema de salud genera diariamente un enorme volumen de datos, pero su valor depende de la capacidad para integrarlos, analizarlos y utilizarlos oportunamente. A través de la plataforma de Inteligencia Sanitaria, ANIS -integrada a la solución-, los directivos pueden realizar consultas sobre información clínica y operacional. Esto permite obtener respuestas sobre productividad, coberturas, inasistencias, gasto o poblaciones que requieren seguimiento, reduciendo la dependencia de reportes manuales y procesos prolongados de análisis.
Su analítica poblacional y predictiva también ayuda a identificar tendencias, anticipar brechas territoriales, evaluar programas y orientar recursos. De esta manera, la información deja de ser solamente un registro y se convierte en una herramienta para planificar, auditar y tomar decisiones. Esta capacidad adquiere mayor valor al operar dentro de un ecosistema digital que reúne información longitudinal de los pacientes y conocimiento acumulado sobre el funcionamiento de los establecimientos.
EMILIA también integra agentes de inteligencia artificial a la historia clínica electrónica. Estas herramientas pueden organizar y resumir en segundos evoluciones, diagnósticos, tratamientos y alertas contenidos en años de registros. Asimismo, apoyan la elaboración de documentos clínicos, como la epicrisis, e identifican inconsistencias o antecedentes que requieren revisión. Con ello, disminuyen el tiempo destinado a tareas repetitivas y permiten que los profesionales concentren una mayor parte de la consulta en la atención del paciente. Los agentes actúan como herramientas de asistencia: la validación de los antecedentes, el diagnóstico y las decisiones clínicas permanecen siempre en manos de los profesionales.
La eficiencia sanitaria no depende de una sola herramienta. Requiere conectar información, establecimientos, niveles de atención, equipos clínicos y procesos de gestión. Esa es la propuesta de EMILIA: incorporar inteligencia artificial dentro de un ecosistema que ya forma parte de la operación cotidiana de la salud. Al integrar la gestión de la demanda, el seguimiento de pacientes, la inteligencia sanitaria y el apoyo al trabajo clínico, EMILIA permite recuperar horas, reducir carga administrativa, fortalecer la continuidad de la atención y entregar mejor información para decidir.
En un sector donde cada recurso cuenta, la verdadera innovación no está únicamente en utilizar inteligencia artificial, sino en conseguir que esa tecnología se conecte con la realidad del sistema y contribuya efectivamente a mejorar su funcionamiento.