Inversiones, aspectos regulatorios y capacidad de despliegue de la red son algunos temas que las empresas del sector están resolviendo, de cara a la quinta generación de conectividad. 

Según cifras de la Asociación de Empresas de Telecomunicaciones (Atelmo), hoy existen 25 millones de teléfonos celulares en Chile, con un despliegue de la red 4G que alcanza el 96% de las conexiones móviles y usuarios consumiendo el mayor volumen de datos per cápita en la región.

‘Todo eso nos deja en un buen pie para ir hacia una mayor relevancia de Internet y hace más importante el avance tecnológico de cara a la quinta generación de conectividad’, plantea el presidente ejecutivo de la entidad, Alfie Ulloa.

La red 4G ha hecho posible que muchos sectores productivos puedan funcionar con teletrabajo, pero 5G es una tecnología que, dada su velocidad de acceso a Internet, promete ‘revolucionar la forma en que vivimos’, asegura Enrique Coulembier, CEO de Mundo, ejemplificando que con esta red se podrán ver ciudades inteligentes, vehículos automatizados sin conductor e intervenciones quirúrgicas a distancia, entre otras aplicaciones.

Los baches del camino

Por eso, ‘todos los operadores están interesados en entrar al 5G’, sostiene Danilo Pavlovic, socio de Consultoría de EY, reparando, eso sí, en que la velocidad de penetración de esta nueva generación de tecnología dependerá de la demanda de usuarios y empresas, que ‘seguramente se verá retrasada debido a la contingencia’.

Además, en el mundo es una tecnología aún incipiente, por lo que los modelos económicos, aspectos regulatorios y la capacidad de despliegue de la red 5G, son temas que cada empresa está resolviendo actualmente. ‘Debemos contar con modelos de negocios digitales centrados en la experiencia del cliente y en el control de costos’, comenta Manuel Araya, gerente de Regulación y Asuntos Corporativos de Entel, dejando ver que el incremento del volumen de datos móviles que será posible transmitir gracias al 5G, demandará una estructura de redes ‘mucho más robusta’.

Además, ‘se deben resolver los límites de espectro, avanzar fuertemente en los despliegues de fibra óptica -clave para la densificación de radiobases 5G-, y declarar ‘imprescindible’ el servicio móvil para estar preparados frente a la futura infraestructura de quinta generación’, indica Fernando Saiz, director de Regulación y Asuntos Públicos de Movistar Chile. 

Grandes inversiones 

 En ese sentido, la implementación será ‘lenta’, dice el CEO de VianaTec, Cristián López Urbina, ya que los desafíos se relacionan principalmente con infraestructura de redes. ‘La inversión no está al nivel del alto consumo y las dificultades se darán por la saturación’, plantea, añadiendo que los carrier también deberán destinar recursos al ancho de banda de transporte internacional para evitar que eso ocurra. 
 
Y es que construir la red 5G en Chile involucra una inyección de recursos que ‘supera siete veces la inversión anual del sector’, explica Rodrigo Ramírez, presidente de la Cámara Chilena de Infraestructura Digital, enfatizando que, por el retorno esperado, se requiere tener claridad en los modelos de negocios, ‘que en su mayoría serán apalancados por partners dispuestos a invertir’. 
 
Por ejemplo, y para avanzar en esa línea, Araya afirma que Entel tiene considerada una ‘eventual inversión inicial’ para el segundo semestre de este año, y un refuerzo de los recursos hacia 2021 y 2022. En WOM, su CEO Christopher Laska comenta que, además de adjudicarse el proyecto Fibra Óptica Nacional por cerca de US$ 70 millones, planean sumar una inversión directa de US$ 200 millones en los próximos años para continuar con la expansión y la optimización de la red, ‘con especial consideración en el despliegue del 5G’. 
 
Las bases del próximo concurso público de espectro para tal despliegue, buscarán asegurar cobertura y así ‘evitar que la nueva red quede concentrada en las grandes ciudades, como pasó al inicio con 3G y 4G’, dice la subsecretaria del ramo, Pamela Gidi. Para ello, asignarán ‘puntaje extra’ por conectar con 5G distintas zonas de interés productivo y social, como hospitales, aeropuertos, puertos, centros de investigación, universidades, y rutas estratégicas de mayor tránsito.