El estudio da cuenta que a nivel histórico no ha existido una política explícita respecto a la tecnología en Chile, lo cual ocurre a pesar que en la actualidad existen “mecanismos de coordinación” como los fondos destinados a esta materia.

La Dirección de Presupuesto, DIPRES, publicó el estudio “Ciencia, Tecnología e Innovación en Chile: un análisis presupuestario”, el cual evidencia que los recursos públicos para I+D se han mantenido estancados en torno al 1.6% del presupuesto de Gobierno.

Fuente: Estudio Ciencia, Tecnología e Innovación en Chile: un análisis presupuestario – Dipres

El presupuesto destinado a CTI en 2017 representó un 0.36% del Producto Interno Bruto, es decir 0.2 pp menos que el año anterior, que fue un 0.38% del PIB. Al compararnos con países de la OCDE estamos muy lejos del promedio, equivalente a 2.4% del PIB, incluso en los indicadores de Ciencia y Tecnología somos los últimos.

Fuente: Estudio Ciencia, Tecnología e Innovación en Chile: un análisis presupuestario – Dipres

En el año 2008 los recursos destinados de I+D suman $327.075 millones, esta cifra ha ido aumentando hasta el 2017, donde el presupuesto fue de $644.730 millones. Según la DIPRES, los mayores gastos fueron en 2009 (31%) y 2010 (21%) por Becas Chile y la expansión del Fondo de Innovación que va a regiones.

Sin embargo, el Ministerio de Educación ha sido el mayor beneficiado ya que el año pasado se llevó el 50% del total, que equivale a $319.719 millones. Luego el Ministerio de Economía con $196.217 millones (30% del total).

Fuente: Estudio Ciencia, Tecnología e Innovación en Chile: un análisis presupuestario – Dipres

Rol de las instituciones

Según describe el estudio de Dipres, a nivel histórico las instituciones chilenas han tenido iniciativas CTI con énfasis particulares, es decir, no ha existido una línea para crear proyectos. En la actualidad las principales instituciones que realizan CTI son CONICYT y CORFO, coordinadas por el Ministerio de Educación y el Ministerio de Economía, respectivamente.

Los miniterios mencionados representaron el 80% del presupuesto público para el año 2017, solo en esta materia. Entre 2008 y 2017 existe un evidente cambio respecto a la asignación de recursos entre CONICYT y CORFO, siendo la primera quien toma mayor proporción.

El estudio además da cuenta que los presupuestos CTI “exhiben una marcada tendencia a tener un enfoque neutral”, pero que los énfasis genéricos no obedecen a una estrategia sistemática que permita justificar la real relevancia en la materia.

Finalmente Dipres concluye que la estructura pública del Gobierno Central, respecto al cómo canaliza los recursos de programas CTI, aún debe mejorar temas de coordinación. Esta falencia es consecuencia de la desarticulación histórica respecto a la Ciencia, Tecnología e Innovación. “Más allá de esto, en el debate público actual hay consenso en que se requiere reestructurar el sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación“.

Puedes revisar el estudio completo aquí.