Las restricciones al normal funcionamiento de las distintas actividades económicas, como asimismo la menor circulación de personas en las grandes ciudades, ha generado que las dos principales empresas de transporte de valores del país, Brinks y Prosegur, estén sufriendo una caída en el manejo de los volúmenes de dinero en efectivo que habitualmente mueven.


Ambas compañías han coordinado, tanto con el Ministerio de Economía como con el Banco Central, protocolos para el manejo del efectivo, que si bien no ha sido comprobado como un vector de contagio del coronavirus, es tratado con cuidado en el marco de esta pandemia, por lo que las empresas han tenido que reforzar la sanitización de sus vehículos, de los bultos de monedas y billetes, de salas de proceso y del personal mismo. Junto con lo anterior, les entregan a las autoridades reportes diarios de la situación del flujo del efectivo en el país.

El director comercial y de nuevos negocios de Brinks en Chile, Juan Astete, comenta que “el volumen de efectivo que hemos visto caer en Chile es muy similar al resto de la región, en torno al 20% y 25%”. El ejecutivo de la firma que lidera este mercado, con poco más del 40% de participación, relata, además, que el manejo del efectivo ha debido enfrentar ciertos problemas, como el lento desplazamiento de los vehículos debido a los atochamientos provocados en controles de cordones sanitarios, lo que ha puesto en riesgo, por ejemplo, el pago de pensiones en zonas rurales, donde Brinks atiende a 250 mil personas fuera de las ciudades.

El gerente general de Prosegur Cash Chile, Marco Antonio Malverde, añade que, en el caso de ellos, el descenso en el transporte de efectivo ha sido en torno al 30%, a la vez que refuerza el hecho que el efectivo no es un vector diferente de contagio a cualquier otro elemento material, por lo que la mejor recomendación pasa por lavarse frecuentemente las manos.