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La decisión de excluir supone que las empresas rusas perderán acceso a las transacciones normales e instantáneas que proporciona, afectando los pagos por la energía y los productos agrícolas que exporta.

Mientras la invasión militar lanzada por Rusia en Ucrania continúa, la estabilidad financiera de Moscú pende de un hilo. Esto, considerando que este jueves Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea (UE) anunciaron una serie de sanciones económicas a los bancos y oligarcas rusos.

Sin embargo, el paquete no incluía el castigo que muchos analistas ven como el más duro y asestaría un fuerte golpe a las finanzas y comercio del país, dificultando sus exportaciones de petróleo y gas: excluir a Rusia de la red Swift, una organización con sede en Bélgica. 

La Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales (Swift, por sus siglas en inglés) es el principal sistema de mensajería que utilizan los bancos para realizar pagos transfronterizos rápidos y seguros. De hecho, hasta diciembre de 2018, era utilizada por 11.000 entidades bancarias en más de 200 países y permite que el comercio internacional fluya sin problemas.

Creada en 1973, la organización trasmite más de 40 millones de mensajes al día, informando a los usuarios cuando sus pagos se han enviado o los reciben, siendo supervisada por el Banco Nacional de Bélgica, en asociación con los principales bancos centrales de todo el mundo, incluida la Reserva Federal de EE.UU. y el Banco de Inglaterra.

Además, se contempla que más del 1% de los millones de dólares que se intercambian gracias a ella involucran transacciones rusas.

Y pese a que en un momento la medida contó con opositores. fue este sábado que el Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunciaron su intención de suspender a bancos rusos del mecanismo financiero y paralizar los activos internacionales del Banco Central de Rusia, en respuesta a las acciones del Kremlin.

Ambos mandatarios denunciaron que las “acciones bárbaras” de Rusia cometidas contra la población ucraniana, que han motivado esta nueva ronda de sanciones con el consenso del canciller alemán, Olaf Scholz, el presidente francés, Emmanuel Macron, y los primeros ministros de Italia, Mario Draghi; de Canadá, Justin Trudeau; y de Reino Unido, Boris Johnson.

¿Cómo afectaría a Rusia?

A modo de ejemplo, cuando Irán fue excluido del sistema SWIFT en 2021, como parte del castigo por el desarrollo de su polémico programa nuclear, perdió casi la mitad de sus ingresos por exportaciones de petróleo y el 30% del comercio exterior.

De este modo, la decisión de excluir a Moscú supone que las empresas rusas perderán acceso a las transacciones normales e instantáneas que proporciona la red y sus millonarios pagos por la energía y los productos agrícolas que exporta se verían gravemente afectados.

Es probable que los bancos tengan que tratar directamente entre sí, lo que agrega demoras, costos adicionales y reduce los ingresos del gobierno ruso, dificultando el acceso al dinero generado por sus exportaciones de crudo y gas natural, que suponen más del 40% de sus ganancias.

Vale mencionar que Rusia fue amenazada con la expulsión del SWIFT en 2014, tras la anexión de Crimea, y en ese entonces, el Kremlin aseguró que la sanción equivalía a una declaración de guerra.

“Rusia es una potencia importante y una economía global y algunas sanciones causarán altos niveles de daño mutuo, como (problemas) en el suministro de energía, minerales, trigo, etcétera”, explicó Cynthia Roberts, profesora de ciencias políticas en Hunter College, al diario La Nación.

Es más, Alexei Kudrin, exministro de finanzas de Rusia, sugirió que la economía rusa podría reducirse en un 5% si se excluyera del sistema SWIFT.

Pero hay dudas sobre el impacto duradero, puesto que bancos rusos podrían efectuar los pagos a través de nuevas rutas y de la mano con países que no han impuesto sanciones, como China, que tiene su propio sistema de pagos.

Esto le daría a China un incentivo para reforzar su rival de Swift, el CIPS, e impulsar así los pagos transfronterizos en yuanes. Todo esto podría perjudicar el dominio del dólar estadounidense y su papel preeminente en sistema financiero mundial.

Fuente: www.emol.com

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