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La utilización de la denominación Mustang en el nuevo y primer SUV 100% eléctrico de Ford, incluida la réplica de sus focos traseros, no será perdonada por los puristas y seguidores de uno de los fundadores del segmento de los muscle cars estadounidenses, con más de 50 años de historia.

Al parecer, esta atípica tendencia evolutiva continuará. Según rumores, la respuesta de General Motors (GM) al nuevo Mustang E-Mach será un nuevo multipropósito basado en otro ícono yankee, el famoso Corvette, el que llegaría al mercado en 2025.

Los fabricantes estadounidenses ya hicieron lo propio con la actual Blazer, la que se presenta como un deportivo SUV basado en el otro de los importantes muscles cars, el Camaro, aunque sin utilizar directamente su nombre, lo que hace una gran diferencia, además de tratarse de un SUV con motor a combustión.

La información de una fuente no oficial cercana a la marca asegura que Chevrolet se encuentra desarrollando una serie de conceptuales asociados a un nuevo SUV impulsado exclusivamente por electricidad bajo un programa denominado Project R o Brand R.

Pese a que GM no quiso hacer comentarios, la información provocó inmediatamente una leve alza en el precio de sus acciones el pasado viernes 15 de enero.

El rumor toma peso al analizarse las imágenes de GM presentadas en el pasado evento tecnológico CES 2021 de Las Vegas, donde claramente se logra divisar un SUV con focos delanteros tomados del Corvette entre los 3 vehículos asociados a su estrategia de electrificación, la que tiene a la plataforma Ultimum como caballo de batalla para sostener varios modelos.

¿Será del agrado de los clientes y seguidores del Corvette verlo transformado en un SUV?

Algunos defienden esta fórmula y calman las aguas comparando la tendencia con la histórica decisión tomada por las firmas del superlujo de crear un nuevo segmento de multipropósitos superlujosos, aventura iniciada por Bentley en 2015 y luego seguida por varias marcas ultraexclusivas como Aston Martin con su DBX, Rolls-Royce y el Cullinam, Lamborghini y su Urus, además de la inminente llegada del primer SUV de Ferrari, el Purosangue, entre otros.

Claro, estos últimos modelos toman detalles de sus respetables exponentes entre los que se cuentan sedanes y superdeportivos, aunque con nuevas denominaciones que no atentan a la tradicional evolución de sus clásicos modelos.

Así, no se entiende muy bien cuál es la estrategia de los estadounidenses de profanar el nombre de sus modelos deportivos más emblemáticos para llevarlos un segmento absolutamente opuesto y además impulsados por motores magnetizados ¿será para aprovechar el instaurado concepto de deportividad asociado a sus clásicos deportivos haciendo las veces de influencers para nuevos multipropósitos electrificados?.

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